¿Puede un caserío de 300 años seguir cuidándonos dentro de 30?
La respuesta es sí. Nuestros clientes ya disfrutan del acondicionamiento interior que hemos realizado en el caserío Arismendi: dos plantas pensadas para una pareja, sus gatos y una forma de vivir que también mira hacia el futuro.
Una casa con historia
El caserío Arismendi lleva 300 años formando parte de su entorno y de la familia. Tres siglos de historia que no queríamos borrar, sino comprender y poner en valor.
El reto era conseguir que una vivienda tradicional pudiera responder a las necesidades de una pareja actual sin perder aquello que la hace especial. Porque rehabilitar no es empezar de cero. Es escuchar lo que ya existe y encontrar la manera de hacerlo compatible con una nueva forma de habitar.
Diseñar para hoy y para mañana
El proyecto se desarrolla en dos plantas y parte de una pregunta sencilla: ¿cómo queremos vivir aquí ahora y cómo nos gustaría seguir viviendo dentro de 20 años?
La distribución, los recorridos, la relación entre los espacios y las decisiones de acondicionamiento se han pensado para ofrecer confort, autonomía y flexibilidad, sin renunciar al carácter propio del caserío.
No se trata de anticipar cómo serán las personas dentro de 20 años, sino de crear una vivienda capaz de adaptarse a los cambios que forman parte de la vida.
Una vivienda para dos… y cuatro patas
La arquitectura también tiene que responder a la vida real.
En Arismendi, esa vida la forman una pareja y sus gatos. Sus rutinas, sus momentos compartidos, su relación con el exterior y la manera particular en que utilizan cada espacio han sido parte del proyecto.
Porque una vivienda habitable no es solo una suma de metros cuadrados. Es un espacio que entiende a quienes lo habitan y se adapta a su manera de vivir.
Dar futuro a lo que ya existe
Trabajar sobre una construcción con 300 años de historia nos recuerda que la longevidad también puede aplicarse a la propia arquitectura.
No siempre necesitamos construir de nuevo. A veces, la mejor manera de mirar hacia el futuro es dar una nueva vida a lo que ya tenemos.
Arismendi continúa así su historia: conservando su identidad, incorporando nuevas necesidades y preparándose para seguir siendo hogar durante muchos años.
Una casa de 300 años. Una nueva forma de habitarla. Y, esperamos, muchos años más por delante.
¿Quieres transformar una vivienda existente sin perder su esencia? Contacta con nosotras.
